lunes, 22 de diciembre de 2008
Cerrado por Vacaciones...
miércoles, 17 de diciembre de 2008
Operación Galleta (IV) - ¡Sobredosis...!
- 60 gr. de margarina
- 100 gr. de azúcar (se puede poner incluso menos si no nos gustan demasiado dulces)
- 60 gr. de almendra molida
- 175 gr. de harina
- algo de vainilla (mejor natural que en extracto)
- una pizca de azúcar avainillada
- ralladura de limón (2 cucharitas de té aprox.)
- 1 huevo
Cómo se hace:
La masa está lista en un "pispás": Mezclamos bien la margarina con el azúcar y azúcar avainillada hasta que quede cremosa, añadimos la vainilla y ralladura de limón y revolvemos. Incorporamos el huevo y la almendra y, por último, añadimos harina y trabajamos bien hasta conseguir una masa homogénea.
Echamos la masa en una manga pastelera (con boquilla de estrella, pero que sea una boca bastante gruesa) y nos armamos de paciencia: La masa es muy sólida y hay que utilizar bien de fuerza para que vaya saliendo por la boca de la manga. Se pueden formar galletitas estiradas (un chorreón de masa) o redondas o experimentar. También se puede utilizar una máquina/prensa para hacer galletas/churros con sus correspondientes discos intercambiables. Yo no tengo una prensa de esas, así que no queda más remedio que quemar calorías apretando a gusto la manga... ¡uff!
Mientras al señor K. le dio por hacer galletas en forma de raíz matemática (qué psicópata que es este hombre a veces), yo me decanté por palitos "más clasicotes"...
Antes de meterlas al horno es conveniente dejar que la bandeja repose en un lugar frío (o bien el frigo o bien una despensa fresquita o la repisa interior de la ventana mientras esté ésta abierta). Así no corremos peligro de que la masa se "funda" en el horno antes de hacerse.
Horneamos (a entre 180 y 200 grados, depende de vuestro horno) entre 10 y 12 minutos (hasta que estén listas pero sin dejar de tener color claro).
Una vez frías, las decoramos según nos apetezca (con baño de chocolate, etc...).
El trabajo de decorar las galletas de mantequilla ha vuelto a recaer, un año más, en el señor K. - y cuando ví la que había armado, me dí cuenta de que vivo con un cruce entre Dexter y Jackson Pollock. Madre mía, qué ímpetu expresionista-creativo, es que, de verdad, este hombre es tremendo... :D



martes, 16 de diciembre de 2008
Operación Galleta (3º parte)
- 200 gr. de margarina
- 100 gr. de azúcar
- 100 gr. de almendras molidas
- 260 gr. de harina
- media vaina de vainilla (o extracto de vainilla líquido)
- azúcar glas al gusto (para espolvorear)
- azúcar avainillada
Cómo se hace:


viernes, 12 de diciembre de 2008
Sobras De Luxe

¿Qué hago yo - supongo que como cualquiera - en el 90% de los casos, cuando me encuentro sola en la cocina con un par de restos de esto y una miseria de lo otro? ¡Un arroz! (Lo reconozco: No se si mi obsesión con el arroz empieza a ser enfermiza...).
- 1 vaso (de agua) de arroz para risotto
- un puñado de champiñones y un puñadito de setas de cardo
- media docena de langostinillos que pululaban por el congelador
- algo de vino blanco
- 1 cucharada sopera de mantequilla
- caldo vegetal (cuánto dependerá de la cantidad de arroz)
- pimienta, opcional: hierbas al gusto (p.ej. albahaca o perejil o cebollino...)
- 1 ajo y una cebolleta picaditos
- aceite de oliva
- queso rallado al gusto (lo que tengáis por ahí: parmesano o grana padano o pecorino, o...)
- opcional: una cucharada de crème fraîche
martes, 9 de diciembre de 2008
Operación Galleta (2º parte...)


- 125 gr. de mantequilla
- 185 gr. de azúcar morena de caña (sin refinar)
- unos 60 gr. de azúcar blanca
- unos 60 ml. de leche
- un huevo
- entre 250 y 300 gr. de harina (casi diría que directamente 300, si no queda la masa muy muy muy pegajosa)
- más o menos 1 cucharita de té de levadura o polvo de hornear (Royal)
- una mini-pizca de sal
- entre 1 y 1/2 y 2 cucharitas de té de canela molida
- unas 2 cucharitas de especias para Spekulatius (clavo, cardamomo, nuez moscada, coriandro, ralladura de limón y naranja)
Cómo se hacen:
Para los Spekulatius mezclamos todos los ingredientes en la superficie de trabajo (o primero en un bol hasta que la consistencia sea menos líquida) y amasamos hasta que esté todo bien amalgamado. A mí me salió el sábado un pelín pegajosa, así que fui añadiendo más harina a los 250 gr. iniciales hasta que quedó más manejable.
Dejamos reposar la masa unas 24 horas en un lugar fresco.
Al día siguiente estiramos la masa con un rodillo sobre la mesa enharinada y vamos haciendo las galletas con ayuda de cortapastas con motivos navideños (yo no tengo los moldes típicos de madera con dibujos, así que utilicé mi set galletero-navideño habitual de angelotes, campanas, estrellas, etc.).
... hacer galletas tiene mucho de masacre...
... el señor K. en acción...
Las metemos al horno (precalentado a 180º C) sobre papel de hornear entre 20 y 30 minutos (dependerá de vuestro horno).
Como orientación de cuál debería ser su aspecto final, os recomiendo echarles un vistazo a las Spekulatius de Noema que están perfectas (a lo mejor debería probar su receta que parece más sencilla y evidentemente da mejor resultado).
Las nuestras esta vez han quedado distintas al original, "raritas" (al menos diferentes de aspecto a lo que yo quería) pero de sabor están muy muy muy ricas (creo que me hace falta un horno nuevo... ¡pero ya!...).

Operación Galleta

Si queréis saber más sobre el origen de estas tradiciones y ver adornos típicos que se llevan en estas tierras, os recomiendo que os paséis por el blog de Noema ("Intercultura y cocina"), que también vive en Berlín y que está subiendo a la red unas fotos preciosas de la Navidad teutona y ha organizado un Juego de Adviento muy chulo en el que habla del origen de muchas costumbres alemanas de esta época del año: Podéis ver todas sus entradas navideñas (entre las que también hay recetas para hacer galletas)... aquí (para leerlas en el orden correcto tenéis que empezar por abajo e ir subiendo).
A mí, las cosas que más me gustan de estas semanas previas a la Navidad en Alemania son las coronas de adviento con sus velitas y ese toque de "cuenta atrás" que tienen y el hornear galletitas. Toda la parafernalia de las galletas navideñas me parece el no-va-más. Quedar con la familia o los amigos para pasarse el día entero horneando galletas es una cita obligatoria para muchos alemanes. Y si ya hay niños de por medio, ¡ni te cuento! Y qué mejor manera para entretener a los pequeñajos cuando afuera hace frío que darles un cortapastas y dejar que se embadurnen de harina hasta las orejas...

En Alemania, estas galletas se llaman "Plätzchen" (pronunciado algo así como "pletzjen"). Hay de muchos tipos y las recetas suelen diferir bastante, no sólo de una región a otra, sino también de una casa a otra. Una cosa común a muchas de estas galletas suelen ser los olores/sabores típicos de especias que rigen la Navidad por estos lares: La canela, el jengibre y el clavo suelen ser omnipresentes, por ejemplo. Yo creo que las más extendidas son las siguientes variantes:
- Vanillekipferl (galletas con vainilla en forma de media luna)
- Lebkuchen (yo diría que son galletas al jengibre, aunque llevan también miel y muchas otras especias como canela, clavo, etc. - se suelen adornar con chocolate p.ej.)
- Spekulatius (galletas especiadas que se hacen con moldes especiales, generalmente predominan los dibujos de corte navideño y que recuerdan a San Nicolás, en la receta predomina la canela)
- Zimtsterne (estrellas de canela y almendra con baño de merengue a base de clara de huevo y azúcar glas)
- Spritzgebäck (son galletas con una masa a base de mantequilla que se hacen con manga pastelera)
Es bastante común el hacer varias latas de galletas que luego se regalan a familia y amigos. El año pasado nos pilló el toro y recuerdo que nos pusimos a hornear masa el 22 de diciembre para nuestras familias y nos estuvimos los dos hasta las tantas sentaditos en la cocina con una línea de montaje galletera digna de una fábrica de Cuétara, vaya...
... la masa para estas galletas damero la compré ya hecha (porque me gusta el look), aunque todas las galletas caseras que hicimos han salido de sabor más ricas que estas del súper...
Empiezo dejándoos aquí la receta de las Vanillekipferl y en la siguiente entrada os pongo nuestras galletas Spekulatius (que nos han salido muy feuchas esta vez, pero que están de sabor apoteósicas)...
Ingredientes para Vanillekipferl (sale más o menos bandeja y media de horno):
- 90 gr. de harina
- unos 30 gr. de azúcar
- 100 gr. de mantequilla
- 50 gr. de avellanas tostadas molidas
- unos 25 ml. de ron o una cucharita de té de esencia de ron (aquí suele venderse en la sección de repostería del supermercado...)
- 10 gr. de azúcar glas
- una vaina de vainilla
Las Vanillekipferl se hacen mezclando la mantequilla con el azúcar y azúcar de vainilla (que previamente habremos preparado rascando el interior de nuestra vaina de vainilla sobre el azúcar glas), hasta que este cremosa. Añadir harina, las avellanas molidas y el ron y amasar todo bien.
Con la masa haremos palitos (ver la foto) y los dejaremos por la noche en el frigo a reposar. Al día siguiente sacar los rollitos de masa un ratito antes de hacer las galletas para que estén más manejables. Precalentar el horno a unos 200 grados.
Vamos cortando los palitos en rodajas no muy anchas y con cada rodajita moldeamos una especia de media luna (las medias lunas son las mías, las que parecen dedos de bebé muerto son las del señor K., jijijijiji).
"Looks like a dead baby's finger!"
Horneamos en una fuente forrada unos 10 minutos (ojo, que no cojan demasiado color, fue el accidente que tuvimos nosotros...). Dejar que se templen un poquito y espolvorearlas de azúcar glas mezclado con vainilla.
Cachen-mi-horno... estas se han dorado un pelín demasié...


... espolvoreamos de azúcar y enlatamos...
Mi principal problema con todas las cosas que van al horno es que tengo un horno asesino: Independientemente de si regulo al 2 o al 9, mi horno asesino siempre se pone a ochocientosmil grados en cuestión de segundos. Creo que basta con que le mires para que se ponga a producir calor el jodío... Aunque trabajo con termómetros para tenerlo bajo control, no siempre me obedece y el sábado la mitad de nuestras hornadas salieron para mi gusto muy morenitas. Bueno, al final y al cabo, el ojo también come, vale, pero no todo es óptica en esta vida, ¿no?
Este post está quedando ya descomunal... en los próximos días iré poniendo las demás recetas y fotos. Además, como mi papi es diabético insulinodependiente, tengo pendiente el experimento de adaptar estas galletitas para que las puedan consumir diabéticos...
lunes, 8 de diciembre de 2008
Pechugas de pollo con salsa de yogur (versión fricasé)

En los próximos días os espera una fantástica sobredosis de Navidades teutonas: con corona de adviento, Glühwein, árbol y toneladas de galletas navideñas (recetas incluídas).
Entretanto, hoy cae un arrocito, ñam-ñam-ñam...
Esta es una de esas recetas que lees por ahí en alguna parte y piensas: "¡Uy, qué rico tiene que estar esto...!"... y luego guardas la idea de probarla en algún recoveco insólito de tu insólito cerebro y tardas meses (o años) en acordarte. Y luego el día en que te acuerdas y la cocinas y te la comes te preguntas: "¿Pero a mí estas cosas tan impresionantes por qué se me olvida constantemente probarlas?"...
La receta original la vi por primera vez es uno de esos libritos de cocina de la TELVA de alguna de mis hermanas, creo recordar que incluso me la fotocopié (¿o escaneé?) y la metí en la maleta. Puede que suene a comidita simple y soseras, nada que te haga descubrir el mundo, pero está rico-rico-rico este pollo. Para aquellos fieles a recetas "al pie de la letra" os pongo el link al plato en el recetario de TELVA... aquí.
Yo he adaptado algunas cosas a nuestra manera de comer en esta santa casa: En vez de hacer el plato con los flanes de maíz propuestos en la receta original, suelo acompañarlo de arroz (utilizo basmati) y lo convierto así en otra variante de fricasé (me pirran las recetas de "arroz con..." o "risotto de..."). Por eso siempre hago la pechuga de pollo en trocitos en vez de hacer los filetes enteros. Además yo sustituyo la chalota/escalonia por cebolleta fresca porque a mí no me gusta la cebolla de la de verdad. He cambiado también algunas cantidades para hacerlas más acordes al descomunal apetito que rige todo lo que ocurre en este hogar: Las medidas de la salsa que en la receta de TELVA están pensadas para 6 personas (1 yogur griego y aprox. el mismo volumen de nata y de caldo), aquí han pasado a convertirse en cantidades para dos. ¿Qué queréis que os diga? Me encaaaaaantan las salsas y me encaaaaaaaaaanta untar. (Jeje, familia, supongo que ya os habréis dado cuenta de que la sopa y los potajes me los como con una barra de pan y sin cuchara, jejejejejeje). En cuanto al caldo, aproveché el que había quedado de cocer la carne para la mousse de pollo: aquí no se tira nada. Este sábado, por falta de tiempo, no tuve la carne dos horas en adobo sino sólo una, y no me pareció que eso le cambiara el sabor en nada al plato...
En los últimos meses estas pechugas de pollo con salsa de yogur se han convertido en uno de esos platos, que, cuando los propongo, el señor K. da saltos por la casa y aplaude y me dice "¡Au, sí, sí, las hacemos, las hacemos, que están muy ricas...! Jippie, yujuuu...". Bueno, vale, saltar no salta porque saltar es casi como bailar y bailar va contra sus principios morales (y motóricos) de teutón del Mar del Norte. Pero como si saltara, vaya.
A mí personalmente me gusta mucho ese saborcillo del comino y el adobo de ajo que se le queda a la carne, sobre todo mezclado con el toque de acidez del yogur griego y el limón. Supongo que si no os gusta la comida muy "especiada", estas pechugas nos os van a entusiasmar demasiado. Pero si os gustan los sabores acentuados, hay que probarlas porque están muy ricas.

¡Que aproveche!
martes, 2 de diciembre de 2008
Canelones de mango rellenos de mousse de pollo en salsa de curry

Para la mousse:
- Unos 200 gr. de pechuga de pollo (previamente cocida) desmenuzada
- 2 cucharadas de gelatina en polvo (royal o similar)
- 1 vaso de los de vino de agua hirviendo
- 1 cebolleta
- 1 diente de ajo pequeño
- Hierbas aromáticas al gusto (1 pellizco, por ejemplo: tomillo, mejorana y salvia)
- Un poco de nuez moscada
- Sal y pimienta blanca
- 1 vaso de los de agua de nata líquida
Para los canelones:
- 2 mangos bien maduros (para 2 personas: salen 4 canelones)
- 2 hojas de gelatina
- Puré de mango (si no, trocitos del mango que sobren batidos)
Para la salsa:
- Polvos de curry
- Perejil y o cilantro picados
- Caldo unos 50-100 ml. del caldo de cocción del pollo, bien coladito
- Nata líquida 50-100ml.
- Mango en trocitos
- Piña en dados
Cómo se hace:
Primeramente preparamos la mousse de pollo. Para ello hacemos las pechugas de pollo en una sartén o las cocemos (como para hacer caldo, con alguna verdura, vino blanco y hierbas) – yo me he decantado por la variante "cocción": el caldo lo reservamos porque lo necesitaremos más adelante. Una vez esté fría la carne, la desmenuzamos en pedazos pequeños.
En un vaso de batidora ponemos la gelatina en polvo y añadimos el vaso de agua hirviendo. Batimos durante unos 10 segundos con la batidora. Ahora añadimos la carne de pollo, la cebolleta cortada en aros, el ajo, una pizca de nuez moscada y un puñadito de hierbas al gusto (yo he utilizado mejorana y tomillo). Salpimentamos (¡ojo! la gelatina da de por sí un toque salado, así que moderación con la sal...) y batimos todo durante medio minuto hasta que nos quede una pasta. A esta pasta le echamos el vaso de nata y volvemos a batir, justamente para mezclar bien la nata von el resto. Vertimos en un bol y ponemos a cuajar en el frigorífico.
Ahora es el momento de ir ocupándose de los canelones: Pelamos los mangos y cortamos longitudinalmente en láminas lo más finas posibles (pensaba que este paso me iba a resultar más difícil sin corta-fiambres, pero con un buen cuchillo afilado fue coser y cantar). Ir poniendo las láminas sobre papel antiadhesivo de manera que formen un rectángulo (ver la foto). El resto de uno de los mangos lo cortamos en cubos y reservamos; el segundo mango lo troceamos asimismo en dados y batimos éstos hasta que se forme un puré.
Entretanto ablandar las hojas de gelatina en agua fría y calentar luego junto con el puré de mango. Cuando se haya amalgamado todo bien en un único líquido, pincelaremos nuestra „alfombra“ de mango con esta mezcla (así las láminas de mango se sujetan mejor las unas a las otras y será más fácil después enrollarlas como canelones).
La mousse sólida la rellenamos en una manga pastelera y con ella ponemos una tira de unos 2cm. de ancho a lo largo de nuestra alfombra de mango. Hecho esto, enrollaremos la alfombrilla bien firmemente con ayuda del film transparente (girando las esquinas como si se tratara de un envoltorio de caramelo). Una vez esté el cilindro bien firme y cerradito lo reservamos en frío.
Para la salsa salteamos los cubos de mango que habíamos reservado junto con trozos de piña (puede ser en almíbar) en un poco de aceite. Quitamos la fruta de la sartén y reservamos. Al aceite que quede en la sartén le vamos añadiendo el caldo y la nata y polvos curry al gusto, sin dejar de remover. Esperamos que coja algo de espesor y reincorporamos la fruta. Espolvoreamos con abundante cilantro o perejil picado y lo dejamos un minutillo tapado a fuego lento.
Los canelones, una vez liberados del film transparente, los cortamos con cuidado del tamaño deseado con un cuchillo bien afilado. En el último momento calentaremos los canelones introduciéndolos unos minutos al horno precalentado en una fuente de hornear.
Servimos los canelones sobre una cama de salsa con tropezones de fruta.
Opcionalmente se puede servir acompañado de algo de arroz blanco.
Dos cosas pienso mejorar la próxima vez que la haga: Prescindiré del ajo en la mousse (a pesar de ser un diente chiquitín quedó el sabor de ajo un poco prepotente) y haré ésta con más tropezones (con más consistencia de "carne")...
Sé que a alguno os puede asustar la idea de ponerse a enrollar canelones de mango con gelatinas e historias, pero el tema es bastante menos aparatoso de lo que parece (y que conste que yo soy torpe, torpísima, y lenta, lentísima - sobre todo en la cocina...), así que animaros y ya me diréis si os han salido ricos...
lunes, 24 de noviembre de 2008
Crema y copos de nieve...
Estaba indecisa sobre qué postre hacer... haste que me acordé de aquellos moldes de canutillo que había comprado hace unos meses y que estaban todavía sin estrenar... ¡Bingo!
Ronda perfecta de caprichitos: Hubo macarrones (con salsa de champiñones, puerro y nata y toneladas de queso Grana Padano recién rallado)...

... hubo cervecitas (esta vez Augustiner, de tipo Lager y de Múnich, una de las pocas cosas que conservo de allí)...
... y hubo: Canutillos rellenos de crema pastelera. Una de mis mayores obsesiones de infancia. La de veces que habré mareao yo a mi mami para que me hiciera canutillos. ¡Me pirran...!
Para los canutillos (para 6 canutillos):
- 1/3 de vasito (de los de vino) o taza (de café) de nata líquida
- 1/3 de vasito/taza (vino/café) de aceite
- la corteza de media naranja
- 1 pizca de vainilla en polvo
- 200gr. de harina
- aceite para freír
- azúcar glas
Para la crema pastelera:
- 330 ml. de leche
- 2 yemas de huevo
- unos 70 gr. de azúcar
- unos 30 gr. de harina
- una pizca de canela en polvo (o un palo de canela)
- corteza de medio limón
- 1 cucharita (de las de té) de mantequilla
Pasado este tiempo, se estira la masa bien fina con el rodillo y se va cortando en tiras con las que iremos forrando los moldes (mojando si es necesario las junturas con huevo batido para que no se suelten). Se fríen los canutillos en aceite bien caliente y se ponen a escurrir una vez desmoldados.

miércoles, 12 de noviembre de 2008
Espaguettis al ajillo especiales
De momento sigo ahí al pie del cañón, haciéndome la ininmutable a costa de coleccionar canas y malas hostias y servírselas al pobrecillo del señor K. de acompañamiento a la cena. Pero me parece que va siendo hora ya de iniciar acciones heroicas y mandar a la mísmisima M a tanto tocapelotas...
El lunes no sólo fue lunes, sino que fue un lunes de "aaargh-acaban-de-volver-a-cambiar-la-estrategia-de-trabajo-me-están-volviendo-loca-mi-reino-por-una-ametralladora-dios-mío-dáme-paciencia-me-largo-me-largo-me-largo-no-aguanto-ya-más"... Con semejante panorama, al señor K. le tocó aguantar bastantes juramentos que fuí repartiendo por media casa, mesándome los cabellos e iracunda como un basilisco.
Como estaba ya como una moto, y para que no se me bajara el ánimo peleón ese tan sano, nos prestidigité a los dos una estupenda sobredosis de proteínas para cenar, no en vano dicen por ahí que los excesos proteicos acentúan el mal humor... Puestos a ponerse una bruta, prefiero ponerme bruta con fundamento y tenedor en mano.
Ingredientes (para 2):
- espaguettis
- un buen puñado de gambas
- un tarro de gulas (100 grs. para 2 personas)
- un lomo de salmón (unos 125 grs.)
- ajo
- sal, pimienta blanca
- chili en polvo
- un chorrillo de zumo de limón
Reciclaje puro y duro - la cena de anteayer me liberó de un montón de sobricas que se habían quedado por el frigo/el congelador "de florero". Las gambas y el salmón congelados eran restos de un arroz con pescaíto que hice hace unos días, aquel limón me andaba pidiendo el tiro de gracia, ese paquete de espaguettis abierto estaba echando ya casi raíces, etc...
Se rocían las gambas con algo de zumo de limón. Se corta el lomo de salmón por la mitad y cada mitad en láminas de 1 cm. de grosor. Mientras se cuece la pasta, se pone un ajo picado en la sartén. Yo usé únicamente el aceite de oliva que venía con las gulas, no puse más. Se añaden las gambas y se van haciendo removiendo de vez en cuando. Cuando ya casi estén se echa el salmón y se salpimenta. Yo añadí algo de chili molido. En el último momento se añaden asimismo las gulas y se rehogan un minutillo con el resto.
Se cuela la pasta y se pone en la sartén un último minuto junto con el pescaíto.
Listo.
Lo bueno de esta cena: El salmón es especialmente rico en ácidos grasos Omega 3, en calcio y en proteínas, pero uno de los pescados con menor aporte de colesterol... Las gulas también destacan por su aporte de proteínas. Lo único que se salía ayer de esquemas un poco eran las gambas, que también son ricas en calcio y yodo, p.ej., pero tienen mucho colesterol. Pero quería quitarlas ya del congelador.
Quedaron unos espaguettis al ajillo de lujazo. Y eso, con sobras.
Y el señor K. quedó tan saciadillo y feliz con tantas proteínas que me aguantó con ese estoicismo tan suyo de alemán del norte el resto de la noche todos mis reniegos y soplos sin decir ni mú. Qué tácticas de distracción las mías...
jueves, 6 de noviembre de 2008
Otra de tesoros: “La otra isla”
Algún día os pondré un ranking de mis “frases de búsqueda en Google” favoritas, por las que algún que otro lector aterriza en [hablandoenplatina]. Por ahora me conformo con comentaros que, sorprendentemente, la mayor parte del tráfico que me entra desde Google tiene que ver o bien con el fricasé de pollo (ahí afuera debe existir una gran obsesión con este plato a juzgar por las innumerables búsquedas) o... ¡con la búsqueda de tesoros!
Desde que escribí aquella entrada sobre mi afición por los mapas, no hay casi día en el que no se chiven mis estadísticas de que anda alguien por ahí buscando “mapas para buscar tesoros” o “buscando tesoros antiguos” o algo similar. Lo divertido es: la mayoría de dichas búsquedas de Google me entran desde la zona del Golfo de México, que desde luego es el mejor sitio del mundo para buscar galeones, doblones y aventurillas de esas...
A mí me encantan las historias de tesoros. Como a todo el mundo, claro. Y me encanta que tanto ávido busca-tesoros se despiste hasta estas páginas. Así que hoy toca otra historieta de tesoros...
El año pasado, más o menos por estas mismas fechas, vi por casualidad un entretenidísimo documental en la TV sobre Robert Louis Stevenson, el escritor de “La isla del tesoro”, que hablaba de la posibilidad de que la susodicha isla y su fantástico tesoro hubieran existido realmente... Según la teoría del documental, Stevenson habría descubierto en su día el paradero del legendario “Tesoro de Lima” y se lo habría quedado – una maravilla de teoría conspirativa de esas que a mí tanto me divierten...
El documental se basaba en un libro del escritor suizo Alex Capus y, como me gustó tanto la historieta, me compré dicho libro ipso-facto. En alemán se titula “Reisen im Licht der Sterne” (algo así como: “Viajes a la luz de las estrellas”) y me encantó. Me lo leí de un tirón y, si hubiera tenido 200 páginas más, me las hubiera tragado igualmente.
El otro día descubrí que el libro se editó asimismo en España bajo el título de “La otra isla” (Editorial Lumen, ISBN 8426415393). Así que hoy me tomo la libertad de haceros una recomendación: Si os gustan las historias de tesoros, misterios y conspiraciones, comprad el libro porque no tiene desperdicio.
Me choca un poco que en alguna reseña española que he encontrado en Internet, califiquen el libro de novela. En realidad, es bastante más una biografía de Stevenson y desde luego tiene mucho de “ensayo detectivesco”. Independientemente de si sus teorías son verdaderas o infundadas: A mí el librito me gustó mucho y la historia me parece magnífica.
De qué va el tema: El “Tesoro de Lima” es uno de esos tesoros míticos, una colección increíble de monedas, lingotes y estatuas de oro que el virreinato español trató de mantener a salvo de la revuelta independentista peruana... dándoselo en custodia a un barco inglés (o sea, el tipo de idea ingeniosa y espectacular que sólo se le ocurre a un españolito...).
Según la leyenda, los ingleses, claro, escondieron el tesoro, hundieron el barco e intentaron colársela a las autoridades iberico-cañís con un “ups, hemos topado con una tormenta y se ha hundido el barco con el tesoro dentro, sorry guys...”. Acabaron muy mal los pobrecillos: Porque como ya dijeron los chicos de Monty Python en su día “nobody expects the Spanish Inquisition!”, pero la Inquisición sí los esperaba a ellos.
Murieron jurando y perjurando que el tesoro lo habían escondido en la Isla de Coco (en aquella época habitual covacha de piratas varios).
Así que durante los últimos casi 200 años, la costarricense Isla de Coco ha sido “víctima” de unas 500 (¡¡!!) expediciones de buscadores de tesoros, incluso a nivel gubernamental se rastreó en busca de riquezas - hasta el día de hoy, no obstante, nunca se ha encontrado allí ningún oro ni similares (al menos no se conoce ningún éxito al respecto). Hubo temporadas en las que la gente iba allí con excavadoras y todo, hacían cincuenta mil agujeros en plena “jungla”, no encontraban nada, se desesperaban y se marchaban dejando las excavadoras allí plantadas de recuerdo.
Aquí es cuando Alex Capus (basándose en la teoría de Walter Hurni) se plantea la pregunta clave: ¿Por qué nadie encuentra el dichoso tesoro si es ahí donde está? Pues, sencillamente porque a lo mejor están excavando en la isla errónea. En el Mar del Sur hay una isla que hoy se llama Tafahi pero que hace una eternidad de llamaba también Cocos Eylant (Isla de Coco)... Y Stevenson se mudó a Samoa donde se convirtió en una persona muy muy muy rica... Si queréis saber cómo termina la cosa, leeros “La otra isla”...
Un libro fantástico para redescubrir “La isla del tesoro” que todos nos leímos de pequeñitos y para elucubrar sobre lingotes enterrados en islotes del Pacífico y sobre la borrosa barrera que hay, a veces, entre ficción y realidad...
miércoles, 5 de noviembre de 2008
Cena fácil, cena rica...
Además media Humanidad debe estar totalmente chalada porque andan todos desde anoche por ahí cantándole "olé-olé-olé" a Obama y mira que yo de ese tío no me fío, no sé por qué...
Así que con semejante panorama ando falta de energías e inspiración y llevamos días ya en plan "cena fácil". Generalmente el día oficial de "cena fácil" en esta casa es el viernes; como es cuando hacemos la compra para toda la semana nunca llegamos a casa antes de las 10 de la noche y siempre hacemos algún plato de los de "en 10 minutillos listo". El clásico de los viernes: Tortellinis frescos con jamón serrano, crème fraîche y albahaca. La pasta se cuece en 3 minutos y ya está.

Otro clásico de "cena fácil" que me encanta son las típicas Bratkartoffeln alemanas: Bratkartoffeln son patatas salteadas en una sartén junto con cebolla y bacon/tocino. Se suelen acompañar a veces también de huevos fritos o en revuelto. Para hacerlas se utilizan patatas previamente cocidas, cortadas en rodajas. Así que como anteayer cocí demasiada patata para la acelga que nos cenamos, el preparar la cena ayer fue coser y cantar.
Ingredientes:
- patatas cocidas el día anterior "al dente" (con sal, ajo y un chorreón de aceite de oliva), peladas y cortadas en rodajas
- champiñones
- cebolleta o cebolla (según los gustos)
- pimiento rojo (tipo morrón)
- una bola de queso mozzarella
- aceite de oliva y algo de mantequilla
- sal y pimienta
- romero molido y mejorana (seca)
- opcional: tocino en dados
Cómo se hace:
En una sartén con algo de aceite rehogar la cebolleta o cebolla picada; añadir los champiñones laminados y el pimiento (cortado en tiras) y el tocino y dorarlo todo unos minutos. Retirar y reservar. A continuación calentaremos la sartén de nuevo con algo de mantequilla y de aceite de oliva y doraremos las rodajas de patata poco a poco a fuego medio (la patata debe tener contacto con el culo de la sartén, si queremos hacer muchas las doraremos en varias tandas) para que vayan cogiendo color. No conviene poner demasiado aceite para que no se ahogue todo en grasa. Cuando las patatas estén casi listas, las especiamos con romero en polvo y mejorana y salpimentamos. Volvemos a poner la verdura y el tocino en la sartén junto con la patata y "espolvoreamos" todo ello con pedazos de queso mozzarella. Le ponemos la tapa a la sartén y esperamos hasta que el queso se haya fundido.

¡Voilá! Cena fácil, cena rápida, cena rica. Y como diría Arguiñano, "con fundamento". Y quien quiera ponerle al asunto un huevo frito, que se lo ponga...
domingo, 26 de octubre de 2008
Paquetitos de cangrejo con mermelada de tomate
- 10 láminas de wonton
- unas 2 cucharadas de gambas cocidas picadas
- unas 2 cucharadas de carne de cangrejo cocida picada
- media cebolleta fresca picada
- 2 cucharadas de pan de molde cortado en dados finos
- un chorrito de salsa teriyaki (o salsa de soja o salsa de ostras)
- sal de hierbas y pimienta blanca molida
- la mitad de un huevo batido enriquecido con un chorrito de leche
- 1 o 2 setas (dependiendo del tamaño) picadas finas y rehogadas en mantequilla, yo usé una seta de cardo
- aceite para freír
- mermelada de tomate (la receta de la mermelada de tomate la he sacado de aquí, sólo le he añadido dos cucharadas de zumo de limón...)
Se dejan descongelar las láminas de wonton. Entretanto se mezclan en un bol los ingredientes del relleno (o sea, farsa: no os perdáis estas enriquecedoras líneas sobre las farsas comestibles), es decir: gambas, cangrejo, pan en dados, cebolleta, dados de seta (que previamente habremos rehogado unos minutillos con mantequilla en una sartén) y salsa teriyaki (ojo con ésta, un mini-chorrito basta). Añadimos sal y pimienta al gusto y vamos revolviendo todo bien con una cucharita hasta que se amalgamen los ingredientes. A esta masa le añadimos la cantidad necesaria de huevo batido con leche hasta conseguir la consistencia que queremos (no debe quedar demasiado líquido ni seco: con un poquito de huevo basta). Reservamos en el frigorífico hasta el momento de rellenar los paquetitos.
La mermelada de tomates cherry la hice siguiendo las instrucciones del Capitán, a quien le copié la receta (ver el enlace en mi lista de ingredientes). Utilicé 250 gramos de tomates cherry, 250 ml. de agua y 250 gramos de azúcar (quien quiera la mermelada menos dulce podría ponerle sólo 200 gramos, a mí la súper-dulzura que le ha quedado me EN CAN TA) y dos cucharadas soperas de zumo de limón.
Para rellenar los paquetes, ponemos en el centro de cada lámina de wonton una cucharadita (de té) de relleno y humedecemos los bordes con el resto del huevo batido que nos habrá sobrado al principio. Doblamos la lámina en triángulo uniendo dos esquinas y luego en cono añadiendo las dos esquinas restantes; presionamos la juntura para que se pegue bien. Repetimos hasta que estén todos listos y los freímos en la sartén o, a ser posible en la freidora para que queden uniformes. Tardan unos 2 minutos en estar dorados.
He leído varias veces que la mejor forma de freír los wontons es dorándolos en la sartén durante unos 30 segundos y añadir entonces agua (cantidad: +/- media taza de café) a la sartén, poner la tapadera y esperar hasta que se evapore el agua. Es una variante que no he probado aún, pero me intriga el resultado. ya os contaré la próxima vez...
A la hora de servirlos, utilicé unos platitos para tapas que tengo de CASA con el fondo cubierto de mermelada de tomate y un wonton encima. Se me había terminado el cebollino, si no les hubiera hecho lazos con él a los paquetitos...